Recomendaciones

No debes perder de vista que el perro o gato adoptado se encuentra en un lugar desconocido, con personas extrañas para él, y en ocasiones, hasta con animales con los que no ha convivido anteriormente. En pocas palabras, el ambiente en el que se encuentra le es completamente ajeno, por lo que los primeros días – durante su periodo de adaptación – su comportamiento puede no ser el regular. El periodo de adaptación puede variar dependiendo de cada animal.

  • Espera pacientemente a que el animal se te acerque. Sabemos que recibir al nuevo integrante de la familia es emocionante, sin embargo, su traslado puede haberle resultado largo y/o incómodo así que debes esperar a que se tranquilice para intentar acariciarlo. Puedes permanecer simplemente con él hasta que decida aproximarse; forzar la situación solamente contribuirá a que el animal se ponga más nervioso y/o que te ocasione frustración. Una vez que adquiera confianza cada uno de los integrantes de la familia deberá seguir el mismo ritual para presentarse con el adoptado.
  • No dejes puertas ni cercos abiertos. Es muy importante extremar precauciones pues el perro o gato adoptado puede intentar escapar durante los primeros días.
  • Adecua un lugar para su descanso. Es conveniente colocar una cama, tapete o cobija en un
    lugar tranquilo de tu casa, que el adoptado pueda identificar como su lugar de descanso, ya sea que vaya a vivir dentro o fuera de ella. Los gatos requieren no de uno sino de varios lugares, algunos de ellos con privacidad si conviven con otros animales, así que puedes utilizar cajas o casas para ello; además, siempre preferirán los lugares más altos.
  • Supervisa continuamente al animal. Aun cuando la voluntaria o el voluntario de Gente por los Animales, A.C. se haya cerciorado que el animal no cabe por el cerco perimetral, cabe la posibilidad de que el perro lo escale, escarbe por debajo de él cuando el piso es de tierra, o incluso lo levante cuando el cerco es de malla.
    Vigila su interacción con los otros miembros de la casa, particularmente las niñas, los niños y los adultos mayores.
    Es importante recordar que cualquier perro o gato bajo determinadas circunstancias puede llegar a morder o rasguñar, así como a tumbar a alguna persona
    simplemente tratando de jugar con ella. Por lo tanto, es trascendental que vigiles en todo momento su interacción con cada uno de los miembros de tu familia. En el caso de las niñas y los niños, es importante explicarles cuáles son los momentos en que deben de respetar a los animales y evitar aproximarse a ellos, como por ejemplo: cuando están comiendo o durmiendo, cuando tienen algún juguete, o cuando se encuentran enfermos o heridos.
  • Revisa la cantidad de alimento que ingiere. El cambio de hogar en muchas ocasiones deprime a los animales y ocasiona que coman poco o no quieran comer en lo absoluto. Si esto sucede puedes intentar con alimento húmedo de la misma marca de alimento a la que está acostumbrado, con el riesgo de que sus heces no sean tan firmes.
  • Observa sus heces. El estrés que les genera el traslado, llegar a un lugar desconocido y convivir con personas extrañas, puede ocasionarles diarrea e incluso colitis que puede traducirse en un ligero sangrado. Si esto sucede, por favor avísanos inmediatamente para revisarlo y ver si es conveniente recetarle algún medicamento. Por otra parte, es muy importante que si decides cambiar la marca del alimento al cual estaba acostumbrado el animal, lo hagas gradualmente, mezclando los dos tipos de alimento, prevaleciendo al principio aquel al que está acostumbrado el perro o gato, hasta que predomine el nuevo alimento; de otra forma, si el cambio se realiza de manera radical, es seguro que afectará la digestión de tu nuevo animal de compañía.
  • Sé paciente. La reubicación del animal en un lugar diferente y con personas que no conoce puede ocasionar que este se deprima o llore al quedarse solo, o bien, se comporte de manera ansiosa. No debes olvidar que muchos de ellos provienen de situaciones de maltrato o abandono que ocasionaron el que convirtieran a su rescatista, o a quien hizo las veces de hogar temporal, como su figura de apego. Tip: ¡El paseo puede ser una excelente herramienta para que comiences una relación estrecha con tu animal de compañía!
  • Edúcalo sin maltratarlo. Al llegar el animal a tu casa debes establecer las reglas que deberá seguir. Recuerda que los animales no están educados, por lo que pueden escarbar en el jardín, comerse plantas, bajar la ropa del tendedero o morder cosas; eres tú quien deberá evitar dejar a su alcance aquellos objetos que valores o con los que se pueda lastimar. Por otra parte, recuerda que la constancia es muy importante, pues si cuando realiza una misma conducta, a veces los reprendes y otras no, él no entenderá si es algo que debe o no hacer. Además, es importante que la corrección se realice cuando está llevando a cabo la conducta indeseada o hasta 7 segundos después; de otra forma, ya no hay manera de que el perro relacione la corrección con la conducta desplegada.
  • Adquiere accesorios necesarios para su atención. Algunos de los accesorios básicos son los siguientes:
    • Correa: para sacarlo a pasear, atarlo en tanto sacas el carro de tu cochera, o sujetarlo cuando lo llevas con tu médico veterinario.
    • Shampoo y una toalla exclusiva: para poderlo bañar y secar adecuadamente.
    • Cepillo: para eliminar el exceso de pelaje.
    • Juguetes: para estimular y entretener a tu animal. En el caso de los gatos es muy conveniente proporcionarles un rascador pues aruñar es un comportamiento propio de su especie.
  • Vigila siempre su salud. Aun cuando su salud haya sido monitoreada durante el tiempo que permaneció en adopción, hay ocasiones en que puede desarrollar algún padecimiento congénito o que hubiera contraído anteriormente sin que a la fecha de la adopción haya presentado síntoma alguno.
  • Acude a tu cita para su esterilización. En el caso de los gatos, que pueden ser entregados sin esterilizar por su corta edad, te contactarán por parte de Gente por los Animales, A.C. para programar su cita para esterilización sin costo alguno.
  • No cortes las orejas o la cola a los perros, ni quites las uñas a los gatos. Las orejas y la cola son esenciales para la comunicación de los perros. En el caso de los gatos, la cirugía mediante la cual se le quitan las uñas – oniquectomía o desungulación – consiste en amputar la última falange del dedo del gato, lo cual puede ocasionar malformaciones o incluso cojera, además de dejarlo sin su herramienta de protección, defensa y caza.
  • Avisa a la asociación en caso de que se llegue a extraviar, a fin de colaborar en su búsqueda.

La elección de llevar un perro o gato a casa debe ser una decisión bien pensada y derivada de un consenso familiar. Recuerda que el compromiso puede durar de 15 a 20 años e incluso más. Durante toda la vida del animal tú serás el o la responsable de su alimentación, higiene, salud, atención médica y socialización, entre otras cosas.

De ahora en adelante deberás incluir en tu plan de vida al animal de compañía que estás adoptando.